PINCHE PUBLICIDAD

Me pregunto qué visión podría tener de una mujer alguien que no hubiese visto a ninguna antes y que la única referencia que tuviese fuese la de la publicidad. Imaginemos a un extraterrestre a quien, para su mal, lo sientan delante de la televisión durante un día. Bueno, o durante una tarde, para no poner en la imaginación del/de la lector/a tamaña crueldad.

Este ser se encontraría con anuncios en los que aparecen unas mujeres delgadas (delgadísimas, no he encontrado en este tipo de anuncios todavía a una mujer a la que realmente le haga falta adelgazar) que consumen cereales Special K y leches desnatadas con tonalín para cuidar la línea; yogures con bífidus activos para favorecer el tránsito intestinal, porque se supone que somos unas estreñidas natas (la honrosa excepción masculina la constituye José Coronado (galán del cine español), digno anunciante de este tipo de yogures); medicación antiflatulencia (en un anuncio emitido en la televisión aquí, de Aerored la modelo nos hace un guiño cómplice a las de su género y describe el efecto del medicamento con un globo lleno de aire al que se le deja escapar de repente… como se pueden imaginar el globo sale disparado yendo a parar a donde Cristo perdió la boina… ¡que horror que saltes a propulsión por un gas intestinal!, ¡yo no tomo eso!).

También nos dirigen a las mujeres los anuncios de las pomadas para aliviar las hemorroides, las que, según dichos comerciales, sufrimos en silencio, sobre todo las mujeres (son señoras las que salen en televisión con el tubito de crema en la mano y cara de circunstancias).

La primera conclusión que sacaría nuestro querido extraterrestre es que las mujeres somos unos seres con serios problemas en el sistema de evacuación.

Dejando la retaguardia y yendo a la vanguardia, o, lo que es lo mismo, dejando nuestra parte de atrás y acudiendo a la de delante, nos encontramos con los anuncios de la mítica actriz española Concha Velasco (muy elegante y muy modosita ella). Publicita unas compresas especiales para la incontinencia mingitoria, es decir, para las pérdidas de orina, dicho bien y pronto. Empezó con la marca Tena Lady, y ahora ha pasado a anunciar la marca Indasec… No conozco más marcas en el mercado de productos similares, con lo que el 100% de la publicidad en este campo la monopoliza ella… Queda clarísimo que esta buena y pobre señora se mea a chorros en las bragas, porque reincidir en un mismo producto es muy indiciario… se ve que el tema le preocupa.

 


A las mujeres nos dirigen comerciales para vendernos pomadas contra el “picor íntimo”. ¿Picor íntimo nosotras? De todos/as es sabido que las mujeres, al parar nuestro coche en un semáforo rojo, nos pintamos los labios porque no tenemos huevos que rascarnos… ¿a qué viene dirigirnos ese producto a nosotras? ¿Por qué no les dirigen ese producto a los hombres? Ellos sí que se rascan… y si se rascan, es que les pica. ¿Y qué me dicen de los anuncios de compresas y salvaeslips con odor fresh o con odor control, que neutralizan el olor? Pero, ¿qué olor quieren neutralizar estos infelices?, ¿qué somos?, ¿mofetas? (zorrillos) Por ahí es que no paso. Me niego a aceptar que me insinúen que las mujeres olemos mal.

Así, para el extraterrestre del principio de este texto, las mujeres seríamos unos seres estreñidos, con gases, con obsesión por adelgazar, con picor y mal olor en sus partes íntimas, que se les escapa el pis… una prenda, vamos… Y esto que he contado es una pequeñísima muestra de las infamias que dicen o insinúan de nosotras.

 

Yo propondría a mis congéneres hacer objeción de conciencia a la publicidad, apagar la televisión, levantarnos del sofá, mirarnos a nosotras mismas, encontrarnos tan estupendas como somos, querernos como nunca nadie nos ha querido, colgarnos el bolso y salir a la calle a vivir una vida de verdad, alejada de la mercadotecnia… Y yo voy a empezar ahora mismo. ¡Porque yo lo valgo!

* Ana es española. Describe anuncios de televisión que suponemos que se pueden ver en México. Así mismo, emplea expresiones que son de uso común aquí. No las he cambiado porque se entienden bien en el contexto que se usan.

Con este texto inauguramos la sección “La televisión que padecemos”


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2 Opiniones en “Segunda colaboración de Ana*”
  1. ennovi dijo:

    Querida Ana y lectores la verdad es que me encontre frente a mi monitor leyendo este excelente conjunto de letras que me remitian a mis pensamientos mas initmos cuando veo estos anuncios y si efectivamente comparto al 100% la idea, en verdad valemos mucho; al ir leyendo me reia de la forma gocoza pero tan atinada de expresar esa indignación y sobre todo incomodidad que sufrimos las mujeres al ser no solo blanco de la manipulacion publicitaria sino tambien de la ridiculización a la que somos expuestas dia a dia con nosotras mismas, y que con toda esa agresion a nuestra persona vamos y les consumimos enriquesemos a alguien que nos agrede y le aplaudimos dandole la razon deque somos tan imperfectas sin embargo tambien doy gracias de saber que no soy la unica mujer que piensa que no necesitamos de esto, que somos algo mas que el exterior y que valemos por todo lo que cada mujer en su interior tiene su corazon y su mente, una vez mas gracias Ana por compartirnos tu pensar pero sobre todo por hacer que reflexionemos un poco mas sobre lo que queremos seguir consumiendo y reafirmar una vez mas que la eleccion es solo nuestra para una mejora continua.

    PD. Soy Mexicana, y coincido en que tu forma de escribir estas lineas es como la musica un lenguaje universal para las mujeres que deseamos que nuestro valor y nuestra felicidad no este supeditada a los paradigmas de una sociedad supuestamente “evolucionada “, y que del mismo modo para los hombres que saben y se saben seguros de que esperan de su pareja es algo mas que unas buenas tetas……………

  2. susi dijo:

    Gracias Loreal por convencerme de que “yo lo valgo”, y ayudarme a recuperar así mi autoestima.
    Después de ponerme tus cremas, de teñirme el pelo con tus tintes y de llevar a cabo al pié de la letra los consejos de Andy McDowell ya me siento otra, incluso puedo apreciar a que huelen las nubes y la lluvia cuando tengo los terribles retortijones de tripa por la regla, entre retortijón y retortijón disfruto plenamente.
    Yo no pienso que somos perfectas, màs bién estoy convencida de que tenemos unos hándicaps con los que tenemos que vérnoslas día a día, y lo hacemos muy bién, trabajamos con los dolores de regla, con la barriga de 7 meses, salimos de casa al trabajo dejando al niño con 39 de fiebre y pendientes del teléfono toda la mañana para saber como vá, sin perder de vista que al salir debemos pasar por el banco y por el colegio de los niños…..
    Y rendimos. Claro que sí, totalmente, podemos con todo eso. Pero seguimos cobrando menos. Pero no me preocupo en absoluto, sé que al llegar a casa me tomo un Nescafé, me pongo un bol de Special k con frutas del campo que me ayuda a ir al baño y como nueva,me meto en la cama con mis cremas y mi colchon superergonómico y a dormir que mañana tengo que llevar la tartana del coche que heredé de mi marido a pasar la ITV y debo estar bella para tal hazaña, conseguir que me lo den de paso ý no tener que ir al trabajo en bus en lo que queda de año se merece mi mejor sonrisa, la que consigo con el cepillo electrico que me ofrece la miss.

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