En una entrañable escena de una película clásica del cine español, lamentablemente poco conocida para el publico mexicano, llamada Bienvenido Mr. Marshall, del gran Luis García Berlanga, el alcalde de un pueblo, representado por un actorazo de voz ronca llamado Pepe Isbert, suelta una de las frases emblemáticas de la cultura popular española:

Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación…

Todo este rollo viene a cuento porque debo una explicación a los lectores del Chilango. Y aunque no soy vuestro alcalde, aquí va la explicación…

Se dejó de mover el Chilango porque otras tareas requirieron toda la atención. Una estancia larga en la Muy Noble y Muy Leal (a sí misma) Ciudad de México y constantes viajes entre Madrid y esa ciudad, impidieron dar continuidad a los contenidos del Chilango. No existe otra justificación.

 

Espero ahora, aún con esos continuos viajes (¡soy el campeón acumulando millas!) atender y nutrir las páginas de Un Chilango en la Corte del Rey Juan Carlos.  Se debe tomar en cuenta que en virtud de que en algunos momentos escribiré para este espacio desde México, podría ser una especie de chilango medio retornado.

 

Se contará, además, con la participación semifija de gente variada e interesante.

Reitero la propuesta doble: que el lector comente a sus allegados que estamos de regreso y que se acuerde que puede participar en estas páginas.

 

 

 

Ahora vamos a comentar la película.

Bienvenido Mr. Marshall es una joya producida en 1953. La dirigió, como comenté anteriormente, Luis García Berlanga con un guión firmado por él mismo y por, nada menos, Miguel Mihura y Juan Antonio Bardem (tío del oscarizado Javier Bardem). La película ganó, entre otros premios uno en el Festival Internacional de Cine de Cannes.

 

La historia, contada con agudo sentido del humor, comienza cuando al alcalde del pueblo le informan que una comisión del gobierno de EEUU pasará por su pueblo en su gira por Europa. Son los tiempos de la posguerra, Europa se encuentra desvastada y los EEUU aplican su famoso Plan Marshall.

 

Al mismo tiempo, llegan al pueblo una cantante y su representante. Éste último convence al alcalde de que él sabe lo que le gusta a los gringos y que si siguen sus recomendaciones, lograrán un mayor impacto. Les aconseja que transformen su pueblo, que se encuentra en plena Castilla, en un sitio andaluz, incluidos sus atuendos y los adornos de las calles. Porque eso es lo que les gusta a los “americanos”.

Dice el estribillo de la canción de la película…

 

    “Americanos,

    vienen a España

    gordos y sanos,

    viva el tronío

    de ese gran pueblo

    con poderío,

     olé Virginia,

    y Michigan,

    y viva Texas, que no está mal,

    os recibimos

    americanos con alegría,

    olé mi madre,

    olé mi suegra y

    olé mi tía.”

 

    “El Plan Marshall nos llega

    del extranjero pa nuestro avío,

    y con tantos parneses

    va a echar buen pelo

    Villar del Río.

    Traerán divisas pá quien toree

    mejor corría,

    y medias y camisas

    pá las mocitas más presumías.”

 

 

 

Para no destripar la película, sólo busco provocar la curiosidad del lector o lectora, no diré lo que pasa al final del film. Baste decir que resulta una feroz crítica a la política norteamericana hacia España y al propio gobierno franquista.

Entre otros méritos, la película sorteó con inteligencia la temible censura de la época.

 

Espero que alguno de los lectores se interese y busque la película. Estoy seguro que lo disfrutará mucho.

 

¡Ah! en Youtube se puede ver a trozos.

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