Javier Ruibal es un cantautor español, concretamente de El Puerto de Santa María, en Cádiz. Empezó su carrera artística en 1983. Aunque siempre ha sido un músico para minorías, ha tenido seguidores fieles y nunca ha dejado de trabajar. Lo he visto actuar en pequeños locales de blues y jazz de Cádiz en distintas ocasiones, desde hace casi veinte años, cuando la entrada se compraba en la puerta del garito -antro- en cuestión, un ratito antes del espectáculo. Siempre ha conmovido a un auditorio entregado desde las primeras notas. Últimamente se hace difícil conseguir entradas cuando da algún recital, ya que su público va en aumento, de manera que si no eres previsora, te quedas sin escucharlo.

Ruibal es un trovador capaz de despertar y alborotar todos tus sentidos. Cuando lo oyes, no sólo percibes sonidos, también aromas, sabores, texturas, visiones… emociones.


Con su música se destapa el tarro de las esencias. Tiene la fragancia y el sabor de las especias andalusíes: el dulzor ligeramente picante del jengibre, el agradable perfume del ajonjolí, la exquisitez afrodisíaca de la canela, la intensidad de la nuez moscada, el penetrante sabor del cilantro… (“Aguamarina, perla de la Medina, la dama misteriosa que yo soñé…”) (1). Es una deliciosa mezcolanza de la herencia judía, mora y cristiana, un producto de su tierra, Cádiz, en la que no falta la salada claridad que le atribuye el Océano Atlántico y el sol del suroeste de Andalucía. Ello origina ecos flamencos y ritmos chirigoteros (2) en sus notas. Pero no hay que engañarse, la música de Ruibal tiene vocación cosmopolita, y encontramos en ella sones caribeños, cantes de ida y vuelta, rock, sonidos jazzísticos, melodías orientales….

Al tacto su música tiene el frescor del agua marina de su océano, la delicadeza de las sedas de los zocos morunos, el calor de las pasiones narradas en algunas de sus letras (“yo sufría un sofoco en el balcón, mientras alguien se daba un atracón en ese cuerpo que era tan mío” (3) ), la ternura de los besos encontrados entre sus títulos, la suavidad de las caricias que prodiga a sus amores (“guárdame el licor azul del alba y el balcón de los suspiros, por la seda de tu espalda, para volver sin respiro ya tu boca por mi cuello y mi mano por tu falda” (4) ), la humedad del erotismo (“lamo las aristas de tu deseo inquietante, y tu lengua loca responde como yo nunca esperaba, amor” (5) )… A la vista evoca toda la escala cromática de los azules del mar (“barra de los arenales, arrecifes de coral, azules son las señales por la isla de la sal” (6) ), el verde de la hierbabuena, los tonos blancos de la magnolia, el jazmín, el azahar.

Al oído… ¡ay al oído! Tiene una voz, una música y unas letras capaces de transportarte a otros lugares. Lejanos y exóticos algunos, cercanos y entrañables otros. Lugares reales o lugares soñados. Te hace sentir toda la gama de emociones: desde la alegría (“y desde entonces, por malo que sea el ron, bailan cada noche” (7) ) hasta la pena (“dime tú si vale la pena amar tanto el mar y enterrarse en la arena” (8) ). Lo que sí es seguro que vale la pena es el darle este regalo a nuestros oídos, a todos nuestros sentidos.

Mucho más, y mejor, se puede decir de Javier Ruibal, pero lo más acertado es que cada uno/a lo oiga y saque sus propias conclusiones.

No deja indiferente a quien lo escucha. Es pura poesía, canela fina.


 

(1)  De “Perla de la Medina”, de su disco “Contrabando”, editado por PDI.

(2) Netamente gaditano y carnavalero es su tema “Atunes en el paraíso”, de la banda sonora de la película “Atún y chocolate”, dirigida por Pablo Carbonell.

(3) De “Pensión Triana”, de su disco “Pensión Triana”, editado por Discos Lollipop.

(4) De “Guárdame”, de su disco “Las damas primero”, editado por 18 chulos.

(5) De “Dame tu boca, de su disco “Contrabando”, editado por PDI.

(6) De “Toda la mar por delante”, de su disco “Lo que me dice tu boca”, editado por Arbola.

(7) De “Por malo que sea el ron”, de su disco “Contrabando”, editado por PDI.

(8) De “Dama de la Isla”, de su disco “Pensión Triana”, editado por Discos Lollipop.

*Texto de Ana Olvera. A partir de ahora así aparecerán sus colaboraciones. En cuanto a Javier Ruibal a este chilango le parece que es un músico inmenso. Como él, Ana también es de Cádiz. Por eso le pedí que escribiera este texto que incluyo en la sección de música importante que se conoce poco en México.


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